La vida de un anónimo más: cuando la poesía deja de ser silencio
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Hay libros de poesía que nacen de una necesidad de contar. Otros nacen de una necesidad todavía más profunda: la de no quedarse callado.
La vida de un anónimo más, de Merath Kaiyo, pertenece a estos últimos. Un poemario que parte de experiencias, recuerdos, afectos y heridas personales para terminar mirando de frente a una sociedad que, en muchas ocasiones, resulta difícil de comprender. Una obra que no pretende esconderse detrás de la poesía, sino utilizarla como una forma de expresión, de refugio y también de combate.
El propio autor plantea el libro como un recorrido a través de tres espacios: el alma, el corazón y las entrañas. Tres formas diferentes de escribir y, sobre todo, tres maneras diferentes de enfrentarse a aquello que nos pasa.
Del mundo interior a la realidad que nos rodea
La primera parte, Cuando escribo con el alma, es probablemente la puerta de entrada más natural al universo del autor. Aquí aparecen las dudas, el amor, la memoria, la soledad, la naturaleza, los sueños y esa lucha interior que tantas veces mantenemos en silencio.
En poemas como «Corazón abierto», el lector encuentra una voz que habla de inseguridad, de cansancio y de la necesidad de continuar a pesar de todo. En otros, como «Momentos fugaces», la mirada se detiene en esas pequeñas escenas que terminan construyendo una vida: un primer beso, un café con la madre, la familia, un recuerdo de infancia o una tarde cualquiera que, con el paso del tiempo, adquiere un significado diferente.
Pero también hay espacio para el paisaje y para el lugar de origen. «Cuna de los versos» convierte Cádiz en mucho más que un escenario: es memoria, identidad y una de las raíces de la propia vocación poética del autor.
Y ahí empieza a entenderse algo importante de La vida de un anónimo más: el anonimato del título no significa ausencia de identidad. Al contrario. El libro está construido alrededor de aquello que hace reconocible a una persona: sus recuerdos, sus pérdidas, sus afectos, sus sueños y también sus contradicciones.
Cuando escribir duele
La segunda parte, Cuando escribo con el corazón, se adentra todavía más en lo personal.
Aquí aparecen las personas que han dejado huella, las despedidas, el agradecimiento, el duelo y las heridas que no desaparecen simplemente porque pase el tiempo. «Tu lucha, mi vida», por ejemplo, convierte los versos en una declaración de amor y reconocimiento hacia una persona fundamental para el autor. «
Pero el corazón de este poemario no es únicamente un lugar para la tristeza.
También hay resistencia.
En varios textos aparece esa idea de levantarse después de haber tocado fondo, de recuperar la luz y de seguir persiguiendo aquello que uno desea. En «La mejor versión de la noche», la oscuridad termina dando paso a una recuperación de la esperanza y a la voluntad de volver a alzar el vuelo.
Es precisamente ahí donde el libro encuentra una de sus ideas más reconocibles: seguir siendo un soñador incluso cuando resulta más sencillo rendirse.
Y entonces llegan las entrañas
Si las dos primeras partes nos acercan al autor, la tercera nos obliga a mirar hacia fuera.
Cuando escribo con las entrañas es la sección más combativa del poemario. Aquí la poesía abandona parcialmente la intimidad para convertirse en crítica, denuncia y reflexión sobre el mundo que nos rodea. El propio autor define esta parte como el espacio en el que salen a la luz aquello que le indigna y le duele: las injusticias, la demagogia y determinados discursos sociales.
Y la voz cambia.
Aparecen poemas sobre la libertad, la guerra, el poder, el odio, la intolerancia, la desigualdad y las estructuras sociales que, a juicio del autor, condicionan nuestra manera de pensar y de convivir.
«¡Desvendaos!» propone precisamente apartar las etiquetas y mirar primero el sufrimiento humano. «Bandera blanca y verde» reivindica la identidad andaluza desde una perspectiva de libertad, mientras que otros textos se enfrentan directamente a la violencia, el fanatismo o la intolerancia.
Uno de los textos más extensos de esta parte, «Plaza de las cortes, Nº1», utiliza además la imagen de un circo para representar la política como un espectáculo de guiñoles, discursos, banderas y personajes movidos por hilos que permanecen ocultos tras el escenario.
Es una poesía que quiere provocar.
No necesariamente ofrecer respuestas.
A veces, simplemente, hacer que el lector se detenga y vuelva a mirar aquello que daba por sentado.
Una poesía para reconocerse
Quizá el elemento más interesante de La vida de un anónimo más sea precisamente esa evolución. El libro empieza preguntándose por el individuo y termina preguntándose por la sociedad. Empieza en el interior y acaba mirando al exterior.
Empieza con recuerdos, amores, pérdidas y sueños para terminar hablando de libertad, injusticia, guerra, poder e intolerancia.
Y, en medio de todo ello, permanece una misma idea: escribir como una forma de enfrentarse a lo que duele.
Por eso el título resulta especialmente significativo. La vida de un anónimo más habla de una vida concreta, pero aspira a que sus experiencias puedan ser reconocibles para otros. El propio autor explica que quiere que sus versos acompañen al lector y que este pueda verse reflejado en ellos.
Porque, al final, quizá eso sea la poesía: encontrar nuestras propias emociones en las palabras de otra persona.
Un libro para leer con el alma, el corazón y las entrañas
No es necesario compartir todas las opiniones de Merath Kaiyo para encontrar algo propio entre estas páginas. Basta con dejarse llevar por el recorrido que propone.
Hay poemas para quien alguna vez se ha sentido perdido.
Para quien ha querido.
Para quien ha tenido que despedirse.
Para quien sigue persiguiendo un sueño aunque otros le digan que es imposible.
Y también para quien alguna vez ha sentido rabia ante una injusticia y ha necesitado convertir esa rabia en palabras.
La vida de un anónimo más es, en definitiva, un primer poemario construido desde la necesidad de expresarse. Una obra en la que Merath Kaiyo pone sobre la mesa aquello que le conmueve, aquello que le duele y aquello contra lo que decide levantar la voz.
Si buscas una poesía cercana, emocional y también reivindicativa, este puede ser un libro para ti.
Porque quizá después de leerlo descubras que esa «vida de un anónimo más» tiene mucho menos de anónima de lo que parecía.
Descubre La vida de un anónimo más, de Merath Kaiyo, y deja que sus versos te hablen al alma, al corazón… o a las entrañas.