Hablar de sesgos para cambiar decisiones

Hablar de sesgos para cambiar decisiones

El pasado 25 de enero, el Bar Aleatorio de Madrid se convirtió en algo más que un lugar de encuentro: fue, durante un rato, ese tipo de espacio seguro donde las ideas pueden decirse en voz alta, donde se escucha sin prejuicio y donde las conversaciones importan. Con un ambiente acogedor en un lugar que parecía ser hogar y que favorecía la complicidad, se presentó Sin Sesgos, la nueva obra de Eva Sáez del Toro.

El evento comenzó unos minutos más tarde de lo previsto, pero no por desorganización, sino por algo mucho más humano: los saludos, los abrazos y las palabras compartidas entre la autora y quienes habían querido acompañarla. Desde el inicio quedó claro que no se trataba solo de un acto literario, sino de una red de apoyos, afectos y trabajo compartido que también forma parte de cualquier libro.

Acompañando a la autora estuvieron los miembros de la Editorial Alas de Samotracia, que condujeron la conversación a través de preguntas que ayudaron a desgranar el corazón de la obra: los sesgos que atraviesan los procesos de selección y la forma en que influyen —muchas veces sin que seamos plenamente conscientes— en nuestras decisiones. Lejos de un discurso acusatorio, la conversación se movió en un terreno honesto y necesario: “Todos tenemos sesgos y es normal”, se subrayó. El punto de partida no es la culpa, sino la responsabilidad. Conocerlos y asumirlos es el primer paso para no replicarlos.

Uno de los ejes que más resonó durante la charla fue una idea clara y directa: la diversidad fortalece, no empobrece. Desde esa premisa, Sin Sesgos propone revisar prácticas, cuestionar automatismos y abrir la puerta a entornos más justos, no solo en el ámbito profesional, sino también en la manera en que entendemos la sociedad y la educación.

La autora se mostró especialmente agradecida con las personas que habían apoyado el proyecto y que llenaban el espacio esa tarde. Ese tono de gratitud marcó también el diálogo con el público, que al final del acto participó con preguntas que ampliaron el foco: se habló de cómo se construyen los prejuicios desde edades tempranas, del papel de la educación y de la dificultad —y la necesidad— de revisar nuestras propias certezas.

La conversación en sí fue el mejor resumen del libro: accesible, reflexiva y profundamente conectada con la realidad cotidiana de quienes toman decisiones sobre otras personas.

La presentación de Sin Sesgos no fue solo la puesta de largo de una nueva obra, sino una invitación a mirar de otra manera. A detenerse antes de decidir. A reconocer que nuestros filtros existen y que, precisamente por eso, podemos aprender a gestionarlos mejor. Porque solo desde esa conciencia es posible construir procesos —y entornos— más seguros. Y, como se recordó esa tarde en Madrid, eso nos enriquece a todos.

Si quieres profundizar en estas ideas, puedes conseguir Sin Sesgos aquí.

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